Reseña: Saint Seiya Netflix

En 1985, el mangaka Masami Kurumada creó la que se convertiría en su obra más famosa: Saint Seiya.

El manga era un shounen que relataba las batallas de jóvenes guerreros llamados Santos de Atena, quienes protegían tanto a la Diosa griega como al mundo. La historia por sí misma era bastante sencilla, pero tenía la novedad de basarse en mitología occidental y tener personajes empáticos y emotivos y no tardó en convertirse en uno de los mangas más populares en Japón.

Con el paso de los años, Saint Seiya ha generado una enorme cantidad de refritos en forma de manga, anime y películas. Algunos han tenido más éxito que otros y todos han tenido tanto sus cosas buenas como sus cosas malas.

Entre el aparente sinfín de adaptaciones, existe una especialmente vergonzosa. Una que incluye cambios totalmente innecesarios como la introducción de personajes que a nadie le interesaban, cambios en los nombres y en la apariencia física de los personajes y episodios de relleno que solo alargaban tortuosamente la historia. Como si eso no fuera suficiente, en un bobo intento de crear suspenso, guardaba información vital para la credibilidad y congruencia de los personajes.

Hablo, por supuesto, de la serie clásica de 1986.

¿No me creen? ¿Acaso se han olvidado de los Santos Fantasma (tan patéticos que preferimos recordar solo a los Santos de Acero)? ¿De cómo cambiaron al maestro de Shun, Daidalos, por un más bonito Albiore? ¿Todo el asuntito de Dokrates y su temor a la policía? ¿El hecho de que ningún Santo de Bronce, Saori (ni Milo, en el doblaje latino) supieran que había más de un Santo de Oro? ¿O qué tal el hecho de que hicieran a Arles, el falso patriarca, tan CLARAMENTE MALIGNO pero que a nadie parece importarle porque el tipo tiene sus buenos momentos?

Madre santa de dios…

Toda la serie clásica está repleta de tropezones de la trama y muchos son mucho más grandes que los del manga. Si bien la estructura de la historia mejora considerablemente con el paso de las sagas, ocasionalmente nos muestran cambios que no tienen razón de ser, como el hecho de que Sorrento matara (¿pero realmente no?) a Aldebarán, que Kanon no fuese quien protegiese a Atena del tridente de Poseidón, o esa escena de Hades en la que Ofreo toca para el Patriarca y algunos Santos Dorados, incluyendo a Géminis, pero no podía ser Géminis (ni siquiera como ilusión), porque se supone que Géminis no se encontraba en el Santuario.

Algunos cambios fueron buenos. Por ejemplo, ignorar eso de que Mitsumasa Kido tuvo 100 hijos y los mandó a morir a los campos de entrenamiento del Santuario solo porque una voz en su loca cabecita se lo dijo. Asimismo, la Saga de Asgard fue un invento de Toei y, en mi opinión, una de las mejores partes de la serie. Sin embargo, esto no quita que la serie clásica de Saint Seiya esté llena reveces y un montononal de bobadas que en su momento pasamos por alto y ahora parecimos haber olvidado por completo.

¿A dónde voy con todo esto? A lo largo de los años los fans han vapuleado los refritos como si la serie clásica fuese perfecta y se olvidan de sus humildes orígenes y, sobre todo, se olvidan de tomarse la vida menos en serio. El reboot de Netflix, llamado del mismo modo que el clásico, es una víctima más de los anteojos de la nostalgia.

Saint Seiya de Netflix se estrenó a mediados del 2019 con 6 capítulos que nos contaban más o menos la historia que ya nos conocíamos, pero que de todas formas se las voy a contar porque tengo severos problemas emocionales.

Seika es una jovencita que vive con su pequeño hermano, Seiya. Su vida parece ser normal hasta que la niña descubre que tiene un extraño poder que se materializa como un brillo en sus manos y, aunque intenta controlarlo, acaba por llamar la atención de un misterioso grupo armado comandado por un hombre llamado Graude. Cierta noche, dos soldados intentan secuestrar a Seika, quien intenta en vano escapar. Afortunadamente, un gallardo hombre vestido con una armadura dorada aparece justo a tiempo para salvarla a ella y a su hermano. O al menos eso parecía, ya que si bien les salva de los soldados, termina por secuestrar a Seika.

Pasan los años. Seiya ahora vive en la ciudad y comienza a descubrir que tiene un gran poder en su interior. Un poder que llamará la atención de Mitsumasa Kido, un millonario con mucho tiempo libre y una nieta bastante misteriosa. Mistumasa le explica a Seiya sobre los Santos de Atena y el joven acepta entrenar en el Santuario a cambio de algún día recibir información de su hermana mayor. También le hablará de un segundo enemigo: Graude, quien busca utilizar la tecnología para destruir a los dioses y así proteger a la humanidad.

Al cumplir los 18 años, Seiya se convierte en el Santo de Pegaso y se le invita a participar en un torneo secreto en el que diez Santos de Bronce lucharán para obtener el premio supremo: una Armadura Dorada. Entre los Santos de Bronce que asisten se encuentran Shun de Andrómeda (ahora convertido en mujer), Shiryu de Dragón y Hyoga de Cisne. Este último fue enviado al torneo no para participar en él, sino para asesinar a Saori. ¿El motivo? Saori es en realidad la encarnación de la Diosa Atena, lo cual sería genial de no ser por una profecía que dicta que esta encarnación será la causante del fin de los humanos. Hyoga debe asesinarla con el fin de evitar que despierte su verdadero poder.

Todo parecía salir conforme al plan hasta que aparece el Santo de Fénix, Ikki. El joven, comandado por Graude, roba la Armadura Dorada y el resto de los Santos de Bronce se dispone a recuperarla. Esto no será fácil: Ikki es el Santo de Bronce más poderoso de todos y está acompañado por un ejército de Santos Negros.

¿Lo bueno?

Hay algunos cambios buenos en la historia. Antes que nada: la edad de los personajes. Seiya tiene 18 años al obtener su armadura y eso nos hace suponer que el resto de los personajes también son considerablemente mayores. Es refrescante ver a personajes que realmente se ven de la edad que tienen. Asimismo, es interesante que Seika tenga poderes y me da la esperanza de que la veamos ser chévere en el futuro. Saori también es muy buen personaje. A diferencia del anime en el que desconocía que era Atena, aquí ya sabe cuál es su deber y el poder que puede ejercer sobre los Santos. Es una mujer fuerte y decidida a la que, espero, le saquen más provecho que en el manga. El asunto de Graude es más delicado. Es interesante tener un antagonista humano y que se contrapone al Santuario, pero hasta ahora no ha relucido mucho. ¿Tendrá más suerte en los próximos capítulos?

El diseño de personajes es cuestión de gustos, pero personalmente creo que fue bastante bueno. Es fiel al del manga y funciona aceptablemente bien en el estilo 3D. Los fondos son hermosos y, ocasionalmente, vemos algunas escenas en 2D hermosamente dibujadas.

La música dista mucho de ser la maravilla que creó Seiji Yokoyama, pero no es mala. El opening es cantado por The Struts, en una versión en inglés que evoca a la original.

¿Lo malo?

Es claro lo que quiere hacer Netflix: llegar a las 12 Casas lo más rápido posible. ¿Lo podemos culpar? No. Pero sí podemos culparlo por no hacer el camino menos abrumador. Los dos primeros episodios son especialmente malos; todo pasa muy rápido y no no nos da tiempo de conocer bien a los personajes ni de sentir empatía hacia ellos. El ritmo mejora con el paso de los capítulos, pero sigue sintiéndose apresurada. Es una pena que refritos como este y Saintia Sho hayan tenido este problema. Ambos hubieran sobresalido mucho más si se hubieran tomado las molestias de explicarnos las cosas.

Para el doblaje en español latino están de regreso muchas voces originales, lo cual es maravilloso. Desafortunadamente, tras la muerte de Jesús Barrero, Seiya quedó huérfano de voz. El nuevo actor de doblaje habrá hecho lo mejor que podía, pero no fue suficiente. Por más que intenté no odiarlo, lo hice. Su actuación es de amateur y monótona. Definitivamente es lo peor de todo el reboot y por lo que recomiendo verlo en japonés.

Otra cosa negativa fue el cambio de sexo de Shun. No entraré a cuestiones de por qué fue malo elegir precisamente a este personaje para hacer el genderbend (ni por qué hacerlo fue una mala idea en un principio). Muchos otros sites lo han explicado mejor de lo que yo podría hacerlo. Mi queja va en el sentido de que no importó que Shun fuese mujer. La historia habría sido la misma, no es algo relevante y, por lo tanto, es un cambio sin sentido. Admito que es muy gracioso escuchar al actor de doblaje de Ikki, Marcos Patiño, decir ‘hermanita’ con su encantador tono sarcástico, pero fuera de eso no pasa de ser una decisión controversial que no aportó nada a la serie. Además, ahora tenemos el peligro de que haya HyogaxShun… lo cual significaría que Hyoga podría reproducirse *escalofríos*. Como si no tuviéramos suficiente con Natasha en Episode G: Assassin…

¿Conclusión? El reboot de Netflix es más malo que bueno, pero solo porque todo es demasiado rápido y nos dejan las cosas a medio explicar. Tiene cambios tontos e innecesarios, pero en general es una serie divertida que carga consigo la promesa de mucho más. ¿Notan un paralelo? El reboot de Netflix es tan malo como lo es el Torneo Galáctico de la serie clásica. Ale-chan le da 2 pulgares para arriba a ambos.

Aun así, el reboot ha llamado la atención de gente que no conocía la franquicia y logró que Saint Seiya fuese tendencia durante varias semanas. ¿No te gusta? Está bien, puedes apoyar la serie de otras formas. Compra los mangas originales, ve la serie clásica o sus refritos por canales oficiales (la serie clásica está en Crunchyroll desde hace años), compra las figuras y demuéstrale a Toei por qué vale la pena seguir invirtiendo en esta serie.

¿Estás harto de los refritos? Entonces vive y deja morir. No te obsesiones con el odio, no lo hagas tendencia en Twitter ni hagas videos al respecto. El día que Saint Seiya deje de ser noticia será el día que Toei deje de ordeñar la moribunda vaca.

¿Yo? Yo quiero que sigan ordeñando a la jodida vaca por el resto de mi vida, así que apoyaré todo lo que venga de la franquicia.

¿Y qué es lo que viene? Hay rumores de que la serie clásica llegará a Netflix, lo cual será genial porque no solo la gente conocerá la fuente semi original (siendo el manga la original), sino que también hará que algunos acepten que la serie clásica es mucho más mala de lo que recordaban (espero).

También se viene la película Live Action. Sip. That’s a thing.

Episode G: Assassin sigue corriendo y emocionándonos con cosas que no entendemos del todo. Saintia Sho acaba de llegar a su volumen 13 y parece que terminará próximamente. La segunda temporada del anime está por confimarse (esperemos que, si la hay, respeten un poco más el hermoso trabajo de la mangaka Kuori). Kurumada sigue publicando ocasionalmente historias del megauniverso y quizá algún día haga algo más con Next Dimension.

¿Netflix? Netflix ya confirmó una segunda parte para la primera temporada del reboot, en donde veremos los combates contra los Santos de Plata. La segunda temporada es más que una posibilidad, pero habrá que sentarse a esperar.

Sea como sea, aún hay mucho por venir para esta serie y tengan por seguro que yo estaré ahí, esperando y dispuesta a consumir todo lo que me lancen a la cara. I’m a Saint Seiya hoe.

Y bien, mis queridos, esto quedó larguísimo, pero lo tenía que sacar de mi sistema. ¿Cómo ven? ¿Les gustarían reseñas de otros refritos de Saint Seiya? ¿Reseñas de otros animes? ¿Reseñas de mis fics? ¿Reseñas de mí perrito, JoJo? Dejen sus comentarios y, con suerte, algún día me sentaré y escribiré nuevamente en el blog.

Mi perrito JoJo, protagonista de la Parte 9 3/4 de JJBA. 6 pulgares para arriba.

Eso es todo por ahora y me retiro no sin antes decirles: buenas noches y buena suerte.

2 comentarios en “Reseña: Saint Seiya Netflix

  1. Mónica Zapata

    Recién pude ver tu reseña y he de decir que me encantó más que todo porque eres honesta y sabes que la serie clásica no es lo que uno recuerda (hay huecos argumentales, incoherencias muy grandes, personajes innecesarios, relleno, traducciones mal hechas) pero uno como niño lo dejaba pasar, sin embargo ahora estos puritanos linchan a cualquiera que disfruta de esta nueva serie. Yo en verdad lo disfruté mucho y cumplió su propósito de entretenerme (si busco “culturizarme” me voy a un museo o hago un postgrado, no voy a buscar profundidad en una serie que tiene por premisa chicos en armaduras salvando al mundo junto con su diosa mitológica). Caso muy aparte a mí si me encantó en personaje de Shaun, pero admito que fue algo innecesario (eso no le quita que la chica es adorable). Reitero muy buena reseña.

    Me gusta

    1. Hola!!! Muchas gracias por tomarte la molestia de leer y comentar en esta reseña. Dices algo que es totalmente cierto: hay que entender que no todos los medios son para lo mismo. Una cosa es entretenimiento y otra cosa es cultura. Algunas pueden ser ambas, pero la mayoría sólo puede elegir una opción. Saint Seiya es, por sí mismo, puro entretenimiento y si no logra entretenerte entonces simplemente no debes verlo. Desafortunadamente, muchos prefieren desvivirse y rasgarse las vestiduras por que su entretenimiento no se siente igual al que tenían cuando tenían 10 años.
      Oh! Yo no digo que no me haya gustado el personaje de Fem!Shun. Me pareció encantadora y fuerte. Mi comentario iba a que no había hecho diferencia en la trama. Pero vamos a ver cómo sigue todo, ¿no? Ojalá que pudiéramos llegar a verla como la reencarnación de Hades. *0*
      ¡Gracias de nuevo!

      Me gusta

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